Matot - Masé

(Números 30:2 – 36:13)

Comienza la Perashá con las leyes de las promesas y juramentos, como de la manera en la cual el padre de una niña y el esposo pueden anularlos.

Hashem le encomiendas a Moshé el guerrear contra Midián, en la cual Pinejas se encuentra al mando junto con doce mil soldados, siendo mil soldados por cada tribu, finalmente derrotan y matan a los cinco reyes de Midián y al famoso brujo Bilam.

Cuentan y reparten el botín de guerra entre los que participaron en esta, como entre el pueblo, siendo también una parte para los Leviim y otra para el Mishkán (tabernáculo).

Las tribus de Gad y Reubén, al tener grandes rebaños de ganado, prefieren habitar al oriente del rio Yardén (Jordán) en vez de entrar a la tierra prometida, ya que estas eran buenas para el pastoreo, a lo que le exponen su petición a Moshé, éste les contesta que no pueden abandonar a sus hermanos en momentos de guerra, sino que tienen que entrar a la tierra y guerrear con todos.

Estas dos tribus aceptan entrar a guerrear junto con todo el pueblo pero le piden a Moshé el quedarse donde se encontraban, Moshé acepta con la condición ocuparán esas tierras solamente después de cruzar con todo el pueblo el río y ayudar en la conquista de la tierra prometida, a lo que aceptan las tribus de Gad y Reubén sumándose la mitad de la tribu de Menashé.

Comienza la Perashá de Masé y son enumerados los cuarenta y dos campamentos que hicieron el Pueblo de Israel en su travesía del desierto hasta llegar a la tierra de prometida, recordándose el fallecimiento de Aharón Hacohén.

Es encomendado el pueblo que al ingresar a la tierra de Israel, eliminar todos los ídolos que encontrasen como que todos los lugares de idolatría sean eliminados.

Son especificados los límites de la tierra de Israel, sobre los cuales se repartirá la tierra entre las tribus, siendo distribuida proporcionalmente a los integrantes de cada una de estas, pero, siendo que la tribu de Reubén la de Gad y parte de la de Menashé se asentaron al oriente del Yardén, se conformó un grupo de los dirigentes de las 10 tribus que iban a repartirse la tierra prometida, estando bajo el mando de Elazar Hacohén y Yehoshua bin Nun.

Siendo que la tribu de Levy no heredó tierra alguna dentro de las demás tribus, son designadas cuarenta y ocho ciudades en toda la tierra de Israel (tanto al oriente como al oeste del Yardén), siendo estas ciudades donde los Leviim habitaban, como también de refugio en caso de que alguien llegase a matar en forma accidental.

Termina la Perashá comentando que las hijas de Tselofjad, siendo las herederas de las tierras de su padre, con el fin que no pasase esas tierras a otra tribu contraen matrimonio con sus primos, finalizando así el cuarto libro de la Torá.

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